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Mostrando las entradas etiquetadas como padres

¿En qué me ha hecho mejor ser padre?

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  Para escribir Un regreso, una patada, una luz, una urgencia, un espejo, una tensión, y otros regalos del Día del Padre.  pregunté a unos cuantos padres qué había supuesto la paternidad para ellos, en qué les había hecho mejores. Quería reflejar algo más que mi propia experiencia en el artículo. Recibidas las respuestas considero que merecen quedar recogidas en algún sitio por su riqueza, su honestidad y su alegría. Las dejo aquí conservando el anonimato.  Algunas son transcripciones de audios grabados en medio de las tareas del día, otras están enviadas a través de un mensaje de guasap y hay quien se ha sentado ante el PC para escribir. Todas son valiosas, creo. Sólo he eliminado algunos datos que permitían identificar fácilmente a las personas y he corregido las faltas de ortografía más evidentes, para no retocar nada de la expresividad que contienen. A todos los que han aportado su experiencia, gracias. Y a ti, lector, te invito a dejar tu experiencia en comentarios. ...

Un regreso, una patada, una luz, una urgencia, un espejo, una tensión y otros regalos del Día del Padre.

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    Se acerca el Día del Padre. Quedaron atrás las pequeñas manualidades con las que me despertabas los diecinueve  de marzo y quizá por eso hoy quiero hacer repaso de algunos regalos que me has hecho desde que naciste. Un regreso.      Contigo volví a disfrutar de cosas muy simples: un rato en el parque en primavera, hacerme el sorprendido cuando te escondías tras la esquina para darme un susto, acompañarte a los partidos de los sábados, peinar una muñeca, jugar al pilla pilla, leer un cuento despacio, dar patadas a un balón, la emoción de esperar tu cumpleaños… Me estaba volviendo un poco refinado hasta que llegaste, contigo volví a disfrutar como cuando era un niño. Una patada.      Con ella me lanzaste fuera del centro del mundo que yo intentaba ocupar. Una enfermedad, un problema en el cole, un reto por afrontar y tenía que salir de mi mundo. Ahora compruebo con alegría que eso ha hecho que haya relativizado mis neuras y obsesi...

Una pelota que se aleja, un dedo al que agarrarse y un camino por recorrer.

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     Es una pelota de tenis de esas amarillas. El niño, de unos dos años, juega con ella junto a sus padres mientras estos contemplan un espectáculo en la calle. La madre sostiene en brazos a su hija pequeña y el padre interactúa con el niño mientras mira de reojo el espectáculo. Cuando el niño le ofrece la pelota, la recoge y se la devuelve. El juego es sencillo. A veces, para complicarlo un poco más, el padre esconde las dos manos en su espalda, una de ellas con la pelota, la cambia de mano y enseña, ahora vacía, la mano que tenía la pelota. El niño primero se sorprende y después adivina que la pelota no ha desaparecido, así que señala la mano del padre que aún queda en la espalda e inmediatamente el padre la muestra la mano con la pelota.  Entonces el niño estalla en una carcajada alegre al adivinar la travesura del padre.                 De vez en cuando el niño interrumpe el juego par...

Examinemos nuestra herencia… emocional.

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     Una de las cosas que nos suelen dejar nuestros padres en herencia es un estilo emocional, una manera de relacionarnos con las emociones. Siguiendo a John Gottman podemos describir cuatro estilos emocionales.       El primero de ellos sería el estilo directivo. Es aquella manera de situarse ante las emociones que las reconoce y las nombra como una primera manera de hacerse cargo de la emoción. Pero no se queda solo en eso, sino que además de reconocerla y validarla, ofrece una guía de comportamiento ante esa emoción al tiempo que le pone algún límite a su expresión. “Entiendo que estás enfadado, pero no puedes dar patadas a las cosas, cuando estés calmado hablamos de lo que ha pasado”. Este tipo de guía no siempre conduce directamente a una respuesta adecuada en el otro, pero al menos ofrece el modelo por el cual se le capacita para desarrollar formas de afrontar sus emociones y decidir cómo comportarse ante ellas. Las personas que se han criado en...

Treinta y siete pequeñas maneras de estorbar

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     Una vez leí un hermoso texto de José Luis Martín Descalzo titulado Veinticuatro pequeñas maneras de amar, muy recomendable, por cierto. En él desgranaba de forma amable y concreta, veinticuatro maneras de amar a los que están a nuestro alrededor. Como yo no llego a la altura de Martín Descalzo ni de broma, me cuesta escribir algo parecido a eso. Pero, sin embargo, no me resulta demasiado difícil hacer una lista de las maneras de estorbar que tiene la gente.  Aquí van treinta y siete:  Aparcar el coche en la calle o en un aparcamiento ocupando dos plazas. Hablar, hablar y hablar sin escuchar. Pararse en medio del pasillo en el supermercado con el carrito cruzado impidiendo el paso al resto de clientes. Ceder a todos los caprichos de los hijos. Caminar cambiando de dirección de golpe sin mirar si viene alguien por detrás. Ir con el paraguas abierto por los soportales en día de lluvia. Regalar un móvil a un niño por su primera comunión, es decir, con 8 años....

¡Tienes que poner más atención!

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Mientras escribo estas líneas me viene a la cabeza que tengo que mandar un guasap a una persona  para recordarle una cosa. Cojo el móvil, y al desbloquearlo veo que tengo varios mensajes. Los leo, contesto algunos de ellos, uno me lleva a una red social, me entretengo un rato en ella y tiempo después, sin haber escrito a esa persona, dejo el móvil intentando recordar para qué lo he cogido, con la conciencia clara de que lo he olvidado y habiendo perdido el hilo de lo que estaba escribiendo. ¿A nadie más le ha pasado? Es fácil echarse la culpa a uno mismo: “me he vuelto a liar”, “si fuera capaz de prestar más atención y no distraerme tanto…” Cuando me siento con ánimos me hago el propósito de de ser más consciente de lo que hago y distraerme menos. Cuando estoy desanimado, preocupado o cansado, me dejo llevar, “de perdidos, al río”. Si, como me temo, esto no me pasa solo a mí, me pregunto si entre las muchas crisis que atraviesa nuestro mundo, la crisis atencional no es una de...

Denigración del elogio

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       “¡Ojo con la autoestima de los niños y adolescentes! Es muy frágil y se rompe con facilidad. Hay que potenciarla con elogios para que no se venga abajo”. Esto no es una regla universal, pero mucha gente cree que sí. Que hay que elogiar sin medida a los niños y jóvenes para que su moral no se resienta, para que no se vengan abajo. Especialmente cuando las cosas salen mal, para que no se frustre. “Qué bien lo has hecho” se le dice al niño que no ha dado ni una en un examen. “Has estado muy bien” se intenta animar a la niña que ha hecho un pésimo partido de baloncesto. “Lo has hecho genial” se miente al niño que ha perpetrado una pieza musical con su instrumento. Si el niño tiene una inteligencia normal y es consciente de que lo ha hecho mal, el adulto perderá credibilidad ante sus ojos. “Mi padre dice que lo he hecho fenomenal, pero en realidad me ha salido mal. O me está mintiendo o no se entera”. Cualquiera de las dos conclusiones es mala. Si piensa que ...

¿A quién quieres más?

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     (Advertencia previa: Este artículo no se refiere a separaciones extremadamente conflictivas donde hay negligencia o maltrato hacia los hijos, sino a las más frecuentes, que provienen del deterioro de la relación entre los cónyuges)      Quizá hayamos escuchado a un adulto hacer esta estúpida pregunta a un niño, poniéndole en la disyuntiva de elegir entre sus padres. La pregunta es estúpida porque transmite una concepción del amor como algo finito que se reparte, según la cual, lo que le das a una persona se lo restas a otra. El amor no funciona así.      Aunque hay un caso en el que esta pregunta deja de ser estúpida y se convierte en dramática: cuando es el propio niño el que se la hace a sí mismo. Y hay una situación en la vida de los hijos que facilita que surja esa pregunta: la separación de los padres.      Cuando esto sucede, los hijos pasan a ocupar una posición intermedia entre ellos, mucho más que antes de la sep...

Conviértete en un auténtico detective... de tu hijo

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     ¿Estás preocupado por tu hijo adolescente? ¿Crees que tiene amistades que no le convienen? ¿No sabes muy bien qué hace tanto tiempo con el móvil?... Soluciona todos tus problemas convirtiéndote en un auténtico detective privado.      En la agencia de detectives privados CONTROLADORES S.L. te ofrecemos un cursillo acelerado de vigilancia y espionaje de nivel profesional que te capacitará para tener absolutamente controlado a tu hijo mediante:      - Seguimiento de cada movimiento de tu hijo. Aprenderás a seguirle de forma indetectable siempre que esté fuera de casa para comprobar las zonas que frecuenta, qué tipo de gente hay por ahí y lo que hace en cada momento. También utilizamos aplicaciones de rastreo que te permitirán seguir en tiempo real los movimientos de tu hijo y así podrás presentarte de forma imprevista para él en su lugar de ocio y comprobar por ti mismo lo que está haciendo.      - Información detallada de la...

No tires la toalla (Carta a M.)

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     Querido M.:      Me cuentas lo mal que lo estás pasando con tu hijo. Que no quiere hablar contigo. Que no quiere ir a tu casa el fin de semana que le toca. Que cuando le llamas por teléfono no te contesta. Que si contesta su conversación es seca, cortante. Que a veces te reprocha que no eres un buen padre. Que te dice que no tienes ni idea de su vida. Que le dejes en paz.      Dices que, al principio de la separación, de niño, no se quejaba de las visitas los fines de semana. Incluso hacíais planes juntos y él disfrutaba. Me enseñas las fotos para demostrármelo, pero no hace falta. Sé que hubo buenos momentos.      Apuntas que la cosa empezó a enfriarse en la ESO. A partir de segundo empezó a rezongar cuando tenía que ir contigo. Que si no puedo estar con mis amigos, que si tengo competición, que si no puedo jugar a la “play” … Insistiendo un poco vencías su resistencia inicial y te parecía que el fin de semana iba bien. ...