Templar gaitas
Qué bueno es saber templar gaitas. Me refiero a esa cosa de saber calmar los ánimos cuando las cosas se ponen tensas, cuando el tono de voz sube, cuando las hostilidades se disparan. Es una habilidad utilísima en un matrimonio porque no es raro que alguna vez las cosas se pongan tensas, suban los tonos de voz y se disparen las hostilidades. Es verdad que no es bonito, ni deseable pero la mayoría de las parejas hemos discutido alguna vez. La mayoría de las parejas alguna vez no nos hemos entendido. La mayoría de las parejas hemos tenido algún momento de tensión.
Templar gaitas no es evitar el conflicto a toda costa, ni negar las diferencias que puedan existir, ni plegarse a todas las peticiones del otro para no discutir. A eso podemos llamarlo de muchas maneras, pero no es a lo que me refiero. La dinámica permanente de evitar el conflicto suele producir una distancia en la pareja que, aunque en el corto plazo provoca un cierto alivio, a largo plazo deteriora la relación.
Templar gaitas quiere decir ser capaz, no de evitar el conflicto, sino de actuar en medio del conflicto para que este no deje unas huellas demasiado profundas y pueda ser algo más productivo de lo que es habitualmente, por eso es tan importante. Porque es lo que nos permite que el conflicto, puesto que es frecuente que suceda, sea útil y lo menos dañino posible.
¿Qué cosas ayudan a templar gaitas?
La primera es tener una cierta conciencia de uno mismo, de mi estado emocional, de mi propio comportamiento. Si cuando alguien me dice “no me grites”, yo respondo “¡¡¡NO TE ESTOY GRITANDO!!!”, es difícil que la situación experimente alguna mejoría. Es necesario saber cuándo uno se está empezando a cabrear, cuándo se le está hinchando la vena del cuello, cuándo el corazón late más rápido y la respiración se agita, no de amor precisamente. Sin esa cierta conciencia, templar gaitas es imposible porque se tiende a poner la responsabilidad del conflicto sobre el otro de manera permanente.
La segunda es poder comunicar el propio estado de ánimo con palabras: “Me estoy empezando a alterar”, “me preocupa enormemente eso que acabas de decir”, “me parece que me estás culpando a mí de esto”, “siento que me estás criticando”. Expresar cómo me siento me ayuda a mí mismo a regularme y ayuda a que el otro me entienda mejor. Que yo exprese como me siento no tiene que ser un argumento para acallar al otro, sino la posibilidad de una mayor conexión.
La tercera tiene que ver con pedir tiempo. Cuando percibo que voy a desbordarme es preferible pedir tiempo para calmarme y aprovechar ese tiempo para hacer alguna cosa que baje un poco las pulsaciones y enfríe la cabeza. Cada uno sabrá cómo hacerlo. Eso sí, una vez conseguido el objetivo de bajar pulsaciones, debo dar el paso de volver a sacar el tema. Lo que no se debe hacer es pedir tiempo para calmarse y una vez calmado, dejar que pase el tiempo sin volver a tratar el tema. Si actúo así el otro entenderá que cuando pido tiempo lo que realmente quiero es escaquearme de la conversación.
En cuarto lugar, está reconocer la parte de razón que tiene el otro, admitir aquello en lo que estás de acuerdo, señalar los puntos en los que coincidís. A veces, en una discusión hay puntos en común. Es cierto que discutimos porque hay puntos que no están en común. Pero si reconozco aquellos en los que estamos de acuerdo, o en los que coincido con el otro, muestro mi disposición a construir algo juntos y la discusión es menos una batalla y más un trabajo en equipo.
Por último, está el hecho de mostrar aprecio por el otro en medio del conflicto. Estamos poco habituados a hacerlo, pero resulta muy potente en medio de una discusión ser capaz de agradecer algo que el otro ha hecho por mí, o que expresar el deseo de encontrar juntos una solución, o simplemente decir que, aunque en este punto no estoy de acuerdo, te sigo queriendo.
Aunque he puesto algunos ejemplos, las palabras concretas y el tono de voz los pone cada uno. Templar gaitas es una habilidad que requiere ser personalizada por cada uno en medio de su contexto concreto.

Comentarios
Publicar un comentario