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¿A quién quieres más?

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     (Advertencia previa: Este artículo no se refiere a separaciones extremadamente conflictivas donde hay negligencia o maltrato hacia los hijos, sino a las más frecuentes, que provienen del deterioro de la relación entre los cónyuges)      Quizá hayamos escuchado a un adulto hacer esta estúpida pregunta a un niño, poniéndole en la disyuntiva de elegir entre sus padres. La pregunta es estúpida porque transmite una concepción del amor como algo finito que se reparte, según la cual, lo que le das a una persona se lo restas a otra. El amor no funciona así.      Aunque hay un caso en el que esta pregunta deja de ser estúpida y se convierte en dramática: cuando es el propio niño el que se la hace a sí mismo. Y hay una situación en la vida de los hijos que facilita que surja esa pregunta: la separación de los padres.      Cuando esto sucede, los hijos pasan a ocupar una posición intermedia entre ellos, mucho más que antes de la sep...

No me hagáis demasiado caso

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     Voy a hacer una confesión. No me resulta fácil escribir estas colaboraciones en nuestra revista diocesana. No porque no tenga temas a tratar, enfoques o reflexiones que compartir, no. En general la vida y el trabajo me nutren de ideas y pensamientos que pienso que pueden interesar a otros. Sentarme a escribir una vez al mes me ayuda a poner orden. Estoy agradecido por la confianza. El listado de temas sobre los que escribir es amplio y no deja de aumentar.      Lo que realmente convierte el momento de sentarme ante el teclado del ordenador en una cuesta arriba, es la cantidad de pegas que me surgen ante cada línea que escribo y el enfoque que le doy a los temas. Elijo el tema, la idea que quiero transmitir, los ejemplos concretos, empiezo a golpear teclas y a completar líneas y me empieza a venir matizaciones: “Si alguien en tales circunstancias se toma esto al pie de la letra, puede que su situación empeore…”, “esto que dices aquí habría que matizarlo...

Conviértete en un auténtico detective... de tu hijo

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     ¿Estás preocupado por tu hijo adolescente? ¿Crees que tiene amistades que no le convienen? ¿No sabes muy bien qué hace tanto tiempo con el móvil?... Soluciona todos tus problemas convirtiéndote en un auténtico detective privado.      En la agencia de detectives privados CONTROLADORES S.L. te ofrecemos un cursillo acelerado de vigilancia y espionaje de nivel profesional que te capacitará para tener absolutamente controlado a tu hijo mediante:      - Seguimiento de cada movimiento de tu hijo. Aprenderás a seguirle de forma indetectable siempre que esté fuera de casa para comprobar las zonas que frecuenta, qué tipo de gente hay por ahí y lo que hace en cada momento. También utilizamos aplicaciones de rastreo que te permitirán seguir en tiempo real los movimientos de tu hijo y así podrás presentarte de forma imprevista para él en su lugar de ocio y comprobar por ti mismo lo que está haciendo.      - Información detallada de la...

Matrimonio ¿cárcel o cordada?

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Se critica al matrimonio ser una especie de cárcel del amor. Una carga que impide al amor desarrollarse libremente, que le resta naturalidad. Observando la realidad nos preguntamos… Las alas de un pájaro, ¿son una carga? Los escaladores que para ascender una montaña se atan unos a otros en una cordada, ¿pierden libertad? Los aficionados al baloncesto que forman un club para entrenar a niños y participar en competiciones en vez de jugarlo a su aire, ¿restan belleza al baloncesto? Las respuestas aparecen claras. Las alas pesan, sin duda, pero lo característico de ellas no es su peso, sino que ayudan al pájaro a volar. La cordada limita los movimientos de los alpinistas, es evidente, pero resulta imprescindible para ascender a lugares a los que no se puede llegar solo. El club de baloncesto supone unas normas, frente a la espontaneidad de jugar en la calle, pero extiende la belleza de ese deporte a más personas. El matrimonio no encierra el amor en una cárcel. Es una cordada que ayuda a l...

Cambia el foco de tus esfuerzos

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     Podemos dedicar muchos esfuerzos en el matrimonio a intentar cambiar al otro. Seguramente tengamos motivos para ello, el más importante es que el otro no es perfecto. Y por eso queremos que no sea tan desordenado, que me escuche más, que sea más detallista, que se preocupe más por los hijos, que no se queje tanto, que me haga más caso.      Podemos dedicar muchos esfuerzos en el matrimonio a intentar que el otro nos acepte como somos. Seguramente tengamos motivos para ello, el más importante es que no soy perfecto. Y por eso intentamos que entienda que al final del día estoy cansado, que se dé cuenta de que tengo muchas preocupaciones, que cuando me conoció yo ya era así y tenía tal o cual costumbre, que mi familia es de tal manera.      Imaginemos un matrimonio en el que los dos se aplican intensamente a estas tareas. Ella intentando cambiarle y él intentando que le acepte tal cuál es. Y viceversa, él intentando cambiarla y ella intenta...

No tires la toalla (Carta a M.)

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     Querido M.:      Me cuentas lo mal que lo estás pasando con tu hijo. Que no quiere hablar contigo. Que no quiere ir a tu casa el fin de semana que le toca. Que cuando le llamas por teléfono no te contesta. Que si contesta su conversación es seca, cortante. Que a veces te reprocha que no eres un buen padre. Que te dice que no tienes ni idea de su vida. Que le dejes en paz.      Dices que, al principio de la separación, de niño, no se quejaba de las visitas los fines de semana. Incluso hacíais planes juntos y él disfrutaba. Me enseñas las fotos para demostrármelo, pero no hace falta. Sé que hubo buenos momentos.      Apuntas que la cosa empezó a enfriarse en la ESO. A partir de segundo empezó a rezongar cuando tenía que ir contigo. Que si no puedo estar con mis amigos, que si tengo competición, que si no puedo jugar a la “play” … Insistiendo un poco vencías su resistencia inicial y te parecía que el fin de semana iba bien. ...

¿Qué hago ante esta belleza?

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       ¿Os ha pasado en alguna ocasión que ante un momento de gran belleza habéis sentido simultáneamente el gozo de disfrutar aquello y la pena de experimentar que se termina? Ante una obra de arte, una comida especial, una música increíble, el placer de una relación sexual, un libro que os ha atrapado, un espectáculo de la naturaleza…      Me pasó en el Canal del Duero a mediados de enero. El día había amanecido muy frío y con una niebla espesa que casi se podía apartar con la mano. Una inmensa cencellada cubría árboles, construcciones, arbustos, campos… Me encontraba cerca de Sardón de Duero y decidí parar el coche para dar un paseo y contemplar el espectáculo.      Caminé junto al canal. La niebla se pegaba a las plantas, a los caminos, a los grandes pinos… congelándose y dando lugar a formas espectaculares. Plantas insignificantes que en cualquier otro paseo pasaban desapercibidas ese día parecían mágicas, como si tuvieran un valor ...