Cinco a uno
Podría ser el resultado de un partido de fútbol, o el de set de un partido de tenis a punto de concluir.
En una relación de pareja hay interacciones positivas y negativas.
Por
interacciones positivas no me refiero a cosas bonitas que nos decimos o
detalles que tenemos con el otro, que todo eso está muy bien, pero es solo una
parte. Por interacciones positivas me refiero a pequeños intentos de conexión
en la pareja y la respuesta que damos a ellos.
Por
ejemplo, si mi pareja me pide ayuda con un formulario online que no consigue
contestar y yo me levanto del sofá y me acerco a ella con intención de
escucharla y ayudarla, eso es una interacción positiva.
Si
la escucho cuando viene del trabajo y me cuenta las cosas buenas y malas que le
han sucedido y le pregunto por ellas y muestro interés por lo que le pasa, eso
es una interacción positiva.
Si
trato de estar a su lado y acompañarla cuando está pasando un mal momento o
está enferma, darle ánimos, mostrarle mi apoyo, eso es una interacción
positiva.
Si
le pido ayuda yo, o le cuento algo que me ha pasado y le pido un consejo o le
pregunto cómo ve tal cosa porque me interesa su opinión, eso es una interacción
positiva. Como ves son ejemplos muy cotidianos, no muy rebuscados ni muy
cursis.
Y
por interacciones negativas no me refiero a grandes broncas ni discusiones,
tampoco a traiciones profundas relacionadas con terceras personas ni con el
manejo del dinero. Ni a los casos donde hay violencia, claro.
Para
ver lo que son interacciones negativas podemos mirar los mismos ejemplos, pero
con distinta dinámica.
Si
mi pareja me pide ayuda con un formulario online y yo me levanto refunfuñando,
haciendo gestos que expresen el malestar y la molestia que me produce dejar lo
mío para intentar ayudarla, eso es una interacción negativa.
Si
cuando viene del trabajo y quiere contarme cosas, en vez de escucharla y
hacerle preguntas, yo miro distraído mi móvil, eso es una interacción negativa.
Si
cuando está pasando una mala racha, yo sigo a mi bola, mantengo mis planes y le
quito importancia a su sufrimiento, eso es una interacción negativa.
Si
nunca le pido ayuda o consejo en nada y le gruño cuando me da su opinión sobre
algo, eso es una interacción negativa.
Es
posible que mientras lees estas líneas estés pensando que eso lo has hecho tú
alguna vez. Pues claro, y yo también. No todas nuestras interacciones son
positivas. Es imposible estar siempre disponible para el otro. El cansancio, el
despiste, las propias preocupaciones, la dificultad que a veces tenemos para
entender lo que es importante para el otro, todas esas cosas hacen que, en toda
relación, hasta en aquellas que parecen más felices haya interacciones
negativas.
Lo
importante en este caso es la proporción. Es ahí donde entra lo del cinco a
uno. Cinco interacciones positivas por cada interacción negativa. Esa debe ser
la proporción que debe haber para que cuando aparezca la interacción negativa,
que aparecerá, el efecto negativo que tiene quede amortiguado.
Ese
efecto será muy diferente si la proporción es de cinco a uno que si es de dos a
uno. Es decir, dos interacciones positivas por una negativa. Cuando es este
último caso, el mensaje implícito que se va transmitiendo es el de que eres una
molestia, no me interesas o no eres suficiente. Mientras que, cuando la
proporción es de cinco a uno, esa interacción negativa será molesta, sin duda,
a veces dolerá y a veces sacará de quicio, pero no transmitirá ese mensaje
descalificador tan profundo que desgasta tanto la relación y acaba poniéndola
en cuestión.
Es por todo esto por lo que es más inteligente, creo yo, cuando hay problemas en
la pareja, trabajar por alcanzar esa proporción de cinco a uno antes que
intentar corregir, pulir o modificar las interacciones negativas que hay.

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