Lo que realmente necesitaba saber lo aprendí de mi abuelo (y II)
-Como te decía, presta atención, que aquí reside el núcleo de la cuestión. Mi abuelo hizo un silencio y me miró con la ternura con que se mira a los niños en su primer día de colegio. Yo había ido a verle tras mi última discusión con mi mujer. Y él empezó a explicarme, como si pudiera mirar dentro de mí, lo que me pasaba cuando mi mujer y yo acabábamos discutiendo. -La clave de la cuestión -insistió- está no sólo en concentrarte en sus sentimientos y que los comprendas, sino en que ella perciba que la comprendes. Que ella se sienta entendida. -Y eso ¿cómo se hace? ¿Cómo sé yo que ella siente que yo la entiendo? ¿Qué hago? ¿Se lo pregunto? Quedaría ridículo… -Anda, pelele –me dijo con cariño-, más ridículo es llevar los pantalones rotos y así vas tú por la calle. Preguntárselo es una buena forma de asegurarse. Puedes decirle algo así como ¿te parece que te he entendido? De todos modos, una pista que te permite ver si la has entendido, es si ella, en vez de ir en...